Archivo mensual: septiembre 2012

El perro de Rocroi

El perro ha acompañado al ser humano en todos sus avatares, viajes y conquistas desde, se dice, al menos 15.000 años. En general, su imagen ha estado asociada a aspectos positivos: basta pensar en  los sambernardos, los terranovas, los perros de trineo o los lazarillos, para atestiguar el cariño y la utilidad de su presencia. Incluso, en la Parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, los perros aparecen como la única muestra de amor y misericordia que recibe el mendigo:

“Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino y banqueteaba cada día. Y un  mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas y con ganas de sacierse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.” (Lc. 19-21)

No faltan, sin embargo, las imágenes negativas: ahí está el famosísimo Sabueso de los Basrkerville, que sembraba el terror en los páramos victorianos de Sherlock Holmes y Watson, o los perros que atacaron al atribulado Gregory Peck en La profecía; ni las fotografías dolorosas de los galgos españoles colgados cuando dejan de ser útiles.

En el relato excelente que sigue, Arturo Pérez-Reverte habla de la lealtad de un perro del siglo XVII, tan español como el mastín de Las Meninas de Velázquez, pero de una vida no tan acomodada.

El perro de Rocroi

XLSemanal – 24/10/2011

La vida concede ciertos privilegios, y tener algunos amigos leales, sólidos como rocas, es uno de los míos. Entre ellos se cuenta el mejor de los pintores de batallas españoles vivos: se llama Augusto Ferrer-Dalmau, y llegué a su amistad por el camino más corto: la admiración que siento por su obra. Un día fui a una exposición suya y se lo dije. Le hablé de cómo, en mi opinión, su pintura continúa y renueva una tradición clásica que en España, con breves excepciones, tuvo escasa fortuna. Pocos de nuestros pintores se ocuparon de un género que en Francia tuvo a Meissonier y a Detaille, y en Inglaterra a Caton Woodville. Por ejemplo.

Ahora Ferrer-Dalmau ha terminado un cuadro espléndido, que estos días puede admirarse en una exposición que sobre su obra y la de su paisano Cusachs se celebra en el venerable edificio de Capitanía de Madrid, esquina de Mayor con Bailén. Se llama `Rocroi. El último tercio´, y narra -pintar con talento es una forma de narrar tan eficaz como otra cualquiera- la situación en el campo de batalla de Rocroi hacia las diez de la mañana del 19 de mayo de 1643, cuando los veteranos de la destrozada infantería española, formando el último cuadro, esperaban impasibles el ataque final de la artillería y la caballería francesas. Último ataque, éste, que no llegó a producirse. Admirado el duque de Enghien por la resistencia de los españoles -murallas humanas, los llamaría Bossuet- permitió a los supervivientes capitular con todos los honores, en los términos que se concedían a las guarniciones de plazas fuertes.

El cuadro de Rocroi tiene para mí un sentido especial, pues nació de una conversación con el pintor mientras despachábamos un cordero con cuscús en un restaurante de Madrid. Un lienzo crepuscular, fue la idea, que reflejase la soledad y el ocaso, la derrota orgullosa, el impávido final simbólico de la fiel infantería que durante dos siglos, desde los Reyes Católicos a Felipe IV, hizo temblar a Europa. El retrato riguroso de aquellos soldados empujados por el hambre, la ambición o la aventura, que acuchillaron el mundo caminando tras las viejas banderas, desde las junglas americanas a las orillas lejanas del Mediterráneo, de las costas de Irlanda e Inglaterra a los diques de Flandes y las llanuras de Europa central: hombres brutales, crueles, arrogantes, amotinadizos y broncos, sólo disciplinados bajo el fuego, que todo lo soportaban en cualquier degüello o asedio, pero que a nadie -ni siquiera a su rey- toleraban que les alzase la voz.

Mete un perro en el cuadro, sugerí más tarde, cuando el artista me mostró los primeros bocetos: uno que, como sus amos, se mantenga erguido esperando el final. Un chucho español flaco, pulgoso, bastardo, que siguió a los soldados por los campos de batalla y que ahora, acogido también al último cuadro, abandonado por su patria y sin otro amparo que sus colmillos, sus redaños y los viejos camaradas, espera resignado el final. Y píntalo tan desafiante y cansado como ellos.

A Ferrer-Dalmau le gustó la idea. Y ahora he visto el cuadro acabado, y el perro está ahí, en el centro, entre un veterano de barba gris y un joven tambor de trece o catorce años que el artista ha pintado rubio porque, naturalmente, es hijo de madre holandesa y de medio tercio. En el lienzo no figura el nombre del perro; pero Ferrer-Dalmau y yo sabemos que se llama Canelo y es un cruce de podenco y galgo español de hocico largo y melancólico, firme sobre sus cuatro patas, arrimado a sus amos mientras mira las formaciones enemigas que se acercan entre el humo de la pólvora, dispuestas al ataque final. Vuelto a los franceses como diciéndose a sí mismo: hasta aquí hemos llegado, colega. Es hora de vender caro, a ladridos y dentelladas, el zurcido pellejo. El cuadro es soberbio, como digo. O me lo parece.


Retrata a la pobre y dura España de toda la vida: el soldado ciego con una espada en la mano, al que un compañero mantiene de pie y vuelto hacia el enemigo; los que rematan sañudos a los franceses moribundos; el tranquilo arcabucero que sopla la mecha para el último disparo; el desordenado palilleo de picas que eriza la formación, tan diferente a las victoriosas lanzas que pintó Velázquez. Y sobre todo, la expresión de los soldados que miran al enemigo-espectador con rencor asesino. Acércate, parecen decir. Si tienes huevos. Ven a que te raje, cabrón, mientras nos vamos juntos al infierno. Realmente da miedo acercarse a esos hombres; y uno entiende que les ofrecieran rendirse con honor antes que pagar el precio por exterminarlos uno a uno. Son tan auténticos como el buen Canelo: españoles desesperados, tirados como perros, olvidados de Dios y de su rey. Y pese a todo, arrogantes hasta el final, fieles a su reputación, temibles hasta en la derrota. Peligrosos y homicidas como la madre que nos parió.

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El cuadro (enlace directo)

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/636/el-perro-de-rocroi/

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La historia de «Wojtek», el oso pardo amante de la cerveza que luchó contra los nazis

Durante la II GM eran muchos los animales que los soldados llevaban al frente como mascotas, sin embargo, pocos llegaron a llamar tanto la atención como este oso alistado en el ejército polaco

Perros, palomas o, incluso, gallinas. La lista de animales que los soldados que combatían en la II Guerra Mundial llevaban al frente como mascotas es larga y extravagante. Pero, sin duda, todas quedan en segundo plano al compararlas con «Wojtek», un oso pardo que fue adoptado por una unidad del ejército polaco y que incluso colaboró con sus ‘compañeros’ durante la batalla. Sin duda, este animal hace pequeños en todos los sentidos a otros más conocidos, como la popular cabra de la Legión española

La historia de «Wojtek» está unida a los soldados del ejército polaco. Todo comenzó por lo tanto en este país, que sucumbió en menos de un mes ante la invasión de los ejércitos alemán y soviético. Así, y tras sufrir 66.300 bajas, Polonia se rindió para evitar más muertes innecesarias. Sin embargo, lo peor estaba aún por llegar, pues los nazis hicieron nada menos que 587.000 prisioneros por 100.000 del ejército ruso.

Exilio polaco

El calvario de los capturados no había hecho más que empezar. Y es que, según cuenta el historiador y periodista Jesús Hernández en su libro «Historias asombrosas de la Segunda Guerra Mundial» (el cual presenta en su blog): «Tras la ocupación de parte de Polonia por tropas rusas, miles de soldados polacos fueron enviados a campos de prisioneros en el interior de la Unión Soviética». Algunos de estos militares son los que, años más tarde, adoptarían a «Wojtek».

Polonia capituló tras un mes de combates

Estos soldados sufrieron innombrables penurias tras ser capturados. Sin embargo, en 1941 la Unión Soviética sufrió el ataque de los que consideraban sus aliados, los nazis, en lo que los alemanes denominaron «Operación Barbarroja». El dirigente ruso, Stalin, se vio entonces forzado a pedir ayuda militar a todos los países posibles e, incluso, al gobierno polaco en el exilio. Los dirigentes de Polonia aprovecharon y, a cambio de la alianza, exigieron la liberación de los militares encarcelados.

Así, se concedió la amnistía a los miles de soldados polacos hasta entonces encerrados, quiénes, en su mayoría, fueron llevados a Irán. Allí fueron recibidos por el ejército británico, que les ayudó a recuperarse de la malnutrición que sufrían. «Una vez recuperados de salud, los soldados polacos quedarían encuadraos en dos divisiones: la «5º Kresowa» y la «3º Carpática», en las que encontraron compatriotas que habían logrado huir del avance soviético. Su destino sería El Líbano, donde se encontraban el resto de fuerzas polacas» determina Hernández.

«Wojtek», el pequeño oso pardo

Durante el camino hacia El Líbano sucedería un hecho que cambiaría la vida de los soldados polacos. Un día, y según Hernández «en un paso de montaña entre Hamadan y Kangavar» (entre Irán e Irak), la columna de vehículos se encontró con un niño hambriento y cansado. El pequeño, que llevaba a su espalda una gran bolsa, les pidió algo de comer. «Mientras daba cuenta de una de las latas de carne que le ofrecieron, los polacos advirtieron que del saco que cargaba el chico asomaba un animal» determina el historiador en el texto.

El animal era, para asombro de todos, un pequeño oso pardo con unas pocas semanas de vida. «Según refirió el chico, lo había encontrado en una cueva. Unos cazadores habían matado a su madre y el osezno se encontraba en muy malas condiciones; a duras penas podría sobrevivir» afirma el historiador en el documento.

Al parecer, los soldados se ‘encapricharon’ entonces del pequeño animal y ofrecieron todo tipo de golosinas al pequeño para poder llevárselo con ellos. Finalmente, y en términos de Hernández, el chico aceptó a cambio de «un bolígrafo que se transformaba en navaja». La cría de oso se acababa de convertir en un miembro más de la 22º Compañía de Transporte.

Los soldados polacos compraron el osezno a un niño a cambio de golosinas

A partir de ese momento, los soldados pasaron a ser las niñeras del pequeño animal. Su primera tarea fue dar de comer al malnutrido osezno, y para ello improvisaron un biberón con una botella vacía de vodka y un pañuelo que hacía las veces de tetina. Para alimentarlo utilizaron la leche condensada que llevaban en sus raciones militares, a la que añadieron agua para que resultara más fácil de beber. No había duda, quedarse sin una parte del desayuno era un mínimo sacrificio a cambio de ver al pequeño animal feliz.

Además, y según explica Hernández, el osezno no tardó en hacerse querer por los soldados. A ellos les ayudaba haciendo más llevaderas sus largas caminatas y los días tediosos. Él, por su parte, sentía el cariño y el calor humano que los militares polacos estaban dispuestos a darle. De hecho, y en términos del historiador, se cuenta que la primera noche que pasó con los polacos, el pequeño animal se acurrucó al lado de un soldado al que siempre, y desde entonces, buscaría a la hora de dormir. Días después, un soldado bautizó al osezno como «Wojtek», un nombre de lo más común en Polonia.

El peuqeño oso fue creciendo, y se asemejaba cada vez más a un verdadero soldado. «En los desfiles, ‘Wojtek’ caminaba erguido sobre dos patas y en los trayectos en Jeep o camión iba sentado como cualquier pasajero» asevera Hernández en el libro. Además, y para mayor asombro, fue abandonando la leche para desarrollar una curiosa afición por la cerveza.

«Wojtek», en el frente de batalla

Sin embargo, el destino aún pondría a prueba la valentía de este oso pardo. Lo haría en 1944cuando a los polacos se les encomendó la tarea de conseguir, junto a las tropas aliadas,arrebatar Roma a los alemanes. De esta forma, los soldados recibieron la orden de desplazarse a Egipto, desde dónde partirían en barco hasta Italia para iniciar la ofensiva.

Pero antes incluso del combate la mala fortuna se cebó sobre «Wojtek», ya que los británicosno permitían viajar en sus barcos a ningún animal de compañía. «Naturalmente, los soldados polacos no estaban dispuestos de ningún modo a dejar atrás a su amigo, por lo quedecidieron alistarlo en el Ejército polaco, proporcionándole toda la documentación pertinente», explica el historiador en su libro. Finalmente, y para asombro de todos los soldados, el guardia inglés encargado de revisar el embarque no lo dudó y, sin mover un músculo de la cara, dejó subir al barco a este nuevo militar, aunque, eso sí, no sin antes «darle una palmada en el hombro», según afirma Hernández.

«Wojtek» fue oficialmente un soldado polaco

Días después, la unidad polaca desembarcó en tierra italianas, donde participó en una de las más cruentas batallas hasta la fecha: la de laAbadía de Montecassino. Concretamente, los aliados pretendían tomar esta iglesia (ubicada en el sur de Roma) para avanzar luego hasta la capital de Italia. Pero los alemanes, conocedores de la importancia estratégica de la construcción, reforzaron la posición con una unidad paracaidista.

«Wojtek» mostraría durante esta batalla nuevamente su valor mientras sus compañeros descargaban munición y víveres de un camión. En ese momento, el oso se acercó a las cajas e hizo ademán de querer coger una. Los soldados se tomaron este gesto como una muestra de que el animal quería ayudar y, aprovechando su fuerza, cargaron a sus espaldas los paquetes más pesadas.

A partir de ese momento no era raro ver a «Wojtek» en primera línea de batallatransportando hasta sus compañeros más balas para sus fusiles o agua y comida para las posiciones más avanzadas. Se acababa de convertir en un héroe. El asombro por parte de los polacos fue tal que, incluso, y según afirma Hernández, cambiaron el emblema de su unidad por el de un oso portando un bomba.

«Una vez finalizada la contienda, los soldados polacos fueron trasladados a Gran Bretaña y, como no podía ser de otro modo, ‘Wojtek’ fue con ellos. Llegaron a Glasgow, en donde fueron recibidos triunfalmente por la población. Pero la gran atracción era sin duda «Wojtek», que desfilaba orgulloso al frente de sus compañeros por las calles de la ciudad escocesa. Ese fue el gran momento de gloria del que era ya popularmente conocido como el Oso Soldado» determina el periodista.

El final del Oso Soldado

«A partir de aquí la historia de ‘Wojtek’ se torna agridulce. El ejército Polaco fue desmovilizado en 1947 y cada hombre se vio forzado a seguir su propio camino» señala Hernández. Finalmente, y tras miles de peripecias, era hora de que el Oso Soldado se despidiera de sus amigos y, en definitiva, de las personas que le habían criado. «Ante la inminente despedida, los que habían sido sus compañeros deseaban poner a ‘Wojtek’ en libertad en algún bosque, pero las leyes británicas lo impedían, por lo que se tomó la decisión de enviarlo al zoo de Edimburgo, en donde sería recibido como una celebridad» explica el historiador.

El Oso Soldado falleció en el zoo de Edimburgo como un héroe

«Sus antiguos compañeros, ahora civiles, le visitaban a menudo; una vez allí, le llamaban por su nombre y el oso, conociéndoles, les saludaba levantando una pata. Algunos de ellos saltaban la valla y pasaban unos minutos jugando con él disputando un combate de lucha libre» destaca Hernández. Sin embargo, los años fueron pasando y las visitas de sus amigos se fueron haciendo cada vez menores.

«Durante los últimos años de su existencia prácticamente ya no respondía a los estímulos exteriores. Permanecía acostado, impávido ante los gritos del público que requería su atención» afirma el periodista. Y es que, al parecer, la vida monótona del zoo no era la adecuada para este animal, educado bajo el riesgo y las balas. Al final, y seguramente con una gran tristeza en su interior, «Wojtek» falleció el 15 de noviembre de 1963 a la edad de 22 años. Pero eso sí, se fue demostrando que, en algunas ocasiones, el oso puede ser el mejor amigo del hombre.

3 preguntas a Jesús Hernández

M.P.VILLATOROMADRID
1 – ¿Existen hoy en día monumentos creados en conmemoración de Wojtek?
Sí, tiene estatuas dedicadas en Londres y en Ottawa y una placa en Glasgow. También tiene un memorial en el zoo de Edimburgo, en donde acabó sus días, aunque está previsto erigir una estatua en ese mismo lugar. Estos reconocimientos demuestran que Wojtek es un un auténtico mito de la Segunda Guerra Mundial.
2 – ¿Cómo pasó sus últimos años el «Oso Soldado»?
Me gustaría decir otra cosa, pero los pasó profundamente deprimido, encerrado en una jaula del zoo de Edinburgo. Sus compañeros polacos fueron desmovilizados en 1947 y cada uno buscó su propio camino. Las visitas a Wojtek se fueron espaciando cada vez más. Seguramente sentía añoranza de sus andanzas en el frente. Murió en 1963, a los 22 años.
3 – ¿Era el uso de animales algo usual durante la II GM?
Sí, más de lo que se cree. En la invasión alemana de Rusia, aunque se ha impuesto la imagen de que fue una operación motorizada, en realidad se utilizaron más de medio millón de caballos. Los rusos, por su parte, emplearon perros cargados con explosivos para volar los tanques alemanes. Los Aliados experimentaron con animales para llevar a cabo operaciones especiales; aunque pueda resultar increíble, los norteamericanos llegaron a tener muy avanzado un plan para bombardear Tokio con murciélagos pertrechados de artefactos incendiarios.

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El domingo, Redes 115: Los genes que regulan la personalidad

El próximo domingo 30 de septiembre a las 21:30, La 2 de Televisión Española prosigue con su período de reposiciones de verano del programa Redes con el capítulo número 115, «Los genes que regulan la personalidad», en el que Eduard Punset charla con Dean Hamer, genetista de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos y divulgador científico.

El manual de instrucciones con el que se ensambla nuestra biología está escrito en el ADN. Pero, ¿es posible que los genes, del mismo modo que regulan el desarrollo de nuestro cuerpo, también influyan en nuestra personalidad? En este capítulo de Redes, Punset indaga sobre esta cuestión con Dean Hamer, genetista de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos y divulgador científico. Hamer ha recopilado numerosas evidencias que sugieren que la felicidad, la espiritualidad, la orientación sexual y otros rasgos de la personalidad tendrían un componente genético.

Descarga la transcripción de la entrevista.

Descárgate el programa en formato MOVMP3MP4 o M4V.

Consulta otros horarios de emisión de Redes.

Visita también el sitio web de Redes en RTVE.

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Matarán a los tiburones que se acerquen a las playas de Australia

Sídney (Australia), 27 sep (EFEverde).- El Gobierno del estado de Australia Occidental anunció hoy un plan para capturar y matar a los tiburones que se acerquen demasiado a las playas como medida de protección, tras un año en el que se han registrado cinco víctimas mortales por los ataques de escualos

“En 100 años hubo 12 víctimas mortales por ataques de tiburón, pero en los últimos 12 meses han muerto cinco personas”, declaró Colin Barnett, gobernador de Australia Occidental, al canal ABC.

El plan anunciado por Barnett posee un presupuesto de 6,85 millones de dólares (5,32 millones de euros) para estrategias de “mitigación de tiburones”.

El Departamento de Pesca será el encargado de rastrear y sacrificar a los tiburones que representen un peligro para los bañistas, y del seguimiento de los tiburones blancos para establecer un perímetro de seguridad.

Entender su comportamiento

 
“Esta nueva medida nos ayudará a entender el comportamiento de los tiburones que acuden a las playas y ofrecerá una mayor protección”, indicó el político australiano.

Hasta la llegada de esta medida, el Departamento de Pesca podía matar a un tiburón solo después de que este atacara a un bañista.”Está claro que algo ha cambiado y tenemos que ser más cuidadosos”, remarcó Barnett.

La protectora de animales “Wilderness Society” del estado de Australia Occidental rechazó el plan al sostener que el sacrificio de tiburones de manera preventiva no es la solución. EFEverde 

http://www.efeverde.com/content/view/full/139891

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Ciencia y arte en un pub londinense

Entre pintas de cerveza y hamburguesas, uno puede asistir a una conferencia sobre computación cuántica en el local The Deveroux de Temple

Arte gig, ciencia arty Hablo de una corriente, muy común en ciertos círculos londinenses, que intenta relacionar y poner en la misma sala la creatividad caprichosa del arte y la naturaleza pulcra de la ciencia. ¿De verdad es tan contemporáneo? Quizá no tanto: las pirámides mayas, incluso las primeras pinturas rupestres, el arte como consecuencia del progreso tecnológico, la música electrónica, el videoarte, el bioarte, hay ejemplos para aburrir. 

Lo que suena a futuro lejano se le puede a uno presentar en forma de proyecto artístico-científico en el pub The Deveroux, cerca de la estación de metro de Temple(20 Devereux Court, Temple, 0044 20 35 824 602). Allí, la asociación de artistas Ideas Matter Sphere organiza charlas regulares impartidas por jóvenes creadores, frikis de la tecnología y el arte, de la ciencia, de las nuevas formas de entender la innovación, un soplo de aire estético para la ciencia y ciertos rudimentos de erudición para el arte. Para resumir la computación cuántica, base del proyecto que el físico Bobby Antonio presentó hace ya tiempo en The Deveroux, el joven científico hacía uso de una frase que alguien soltó allá por 1949: “Las computadoras del futuro podrían llegar a pesar menos de 1,5 toneladas”. Nos podemos imaginar de qué iba eso de la computación cuántica, en contraposición a la computación clásica, que es la que usamos hoy. A su lado, la artista Elizabeth Murton explicó su proyecto conjunto Comunicación cuántica a través de una cadena de espín.

Hace unas semanas, el neurocientífico Hugo Spiers, el diseñador de sonido Tom Simmons y la artista Michaella Nettel explicaron, también en The Deveroux, su proyecto conjunto sobre las formas en que la memoria trabaja en nuestro cerebro. Una pantalla de proyector sobre el suelo de madera, cuatro pequeños altavoces y, sobre la mesa de los conferenciantes, mezclada con las de los asistentes, unos platos conhamburguesas a medio comer y un par de pintas de cerveza. El científico comenzó dando una charla sobre la forma en que procesamos los recuerdos y cómo nos es posible acceder a ellos, con datos sobre nuevas teorías y emocionantes descubrimientos que tuvo a toda la sala con la boca abierta, mientras en el proyector bailaban esquemas cerebrales, impulsos neuronales y cuadros de celdas sobre la representación de los recuerdos. Luego, Simmons y Nettell relataron cómo habían aplicado ciertas teorías sobre la asociación y percepción de recuerdos a una serie de grabaciones sonoras e imágenes de paisajes naturales editadas con ordenador. Es mucho más difícil explicar una obra de arte que una teoría científica, por eso existe el arte, la charla se volvió menos interesante a medida que se iba tornando más artística, más abstracta e imprecisa, pero Spiers subrayó que muchas de las aplicaciones, incluso de los razonamientos, de sus teorías se explicaban mejor por medio de una idealización artística.

Aquí, en The Deveroux, los que dan las charlas y explican sus proyectos suelen ser jóvenes de no más de 30 años, con la mente abierta, sin prejuicios y con cierta humildad de novatos que deja mucho espacio para la interacción con los oyente. Ideas Matter no es un caso extraño, estos afectuosos tocamientos entre arte y ciencia se dan en muchas otras asociaciones, organizaciones y estudios de artistas por todo Londres.

http://elviajero.elpais.com/elviajero/2012/09/16/actualidad/1347818505_006821.html

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Formación y Voluntariado, 27 de septiembre de 2012

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El agua gallega contiene concentraciones detectables de ansiolíticos y antidepresivos

Los fármacos psicoactivos son los medicamentos más consumidos por los españoles. Ahora, un nuevo estudio ha detectado concentraciones de sustancias psicoactivas en las cuencas de Galicia, con una presencia destacada del ansiolítico lorazepam. Arrojados directamente al desagüe o indirectamente por una metabolización incompleta a través de la orina o heces, la presencia de estos fármacos en el agua se convierte en otro riesgo para el medio ambiente

SINC | 25 septiembre 2012 11:39

Un trabajo realizado por el Grupo de Investigación en Salud Pública y Ecotoxicología de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid ha analizado la concentración, entre 2008 y 2009, de cinco estaciones depuradoras de A Coruña, Ourense, Pontevedra, Santiago de Compostela y Vigo y muestras del grifo en espacios públicos y privados de sendas ciudades gallegas.

En las muestras de aguas residuales de las cinco plantas de tratamiento se han detectado 12 de los 14 fármacos psicoactivos analizados, que pertenecen a los grupos terapéuticos más frecuentemente prescritos: antidepresivos, ansiolíticos y antiepilépticos. Los resultados, publicados en la revista Gaceta Sanitaria, apuntan a la necesidad de incrementar la monitorización y vigilancia medioambiental de los ríos de las cuencas españolas así como la del agua de nuestros grifos.

Estos hallazgos también han constatado que en muchos casos la presencia en el agua de fármacos psicoactivos aumenta tras su paso por la depuradora. Para los autores, esto se debe a que los procesos químicos que tienen lugar en la planta de tratamiento provocan una reversión de ciertos metabolitos a sus componentes de origen. La detección de medicamentos psicoactivos en las cuencas de Galicia también podría explicarse por su uso extendido en los tratamientos veterinarios y en la ganadería, un sector importante de la economía gallega.

Presencia destacada de lorazepam

El lorazepam es el compuesto con las mayores concentraciones detectadas en las cuencas gallegas, tanto en las muestras de río como del grifo, seguido del antidepresivo venlafaxina. El primero, con propiedades ansiolíticas y sedantes se ha descubierto en el 87% de las muestras de agua recogidas previamente al tratamiento en la planta depuradora, con una concentración media de 11 microgramos por litro.

Su presencia disminuye en el agua saliente, pero aún así se detecta en el 67% de las muestras, con una concentración de 0,7 microgramos por litro. La existencia de lorazepam en el agua del grifo se reduce al 3% de las muestras, pero con una elevada media de 0,6 microgramos por litro, lo que indica que probablemente el fármaco no es eliminado por los tratamientos de potabilización.

Consecuencias poco investigadas

Poco se conoce aún sobre los posibles efectos a largo término de la exposición continua a las bajas concentraciones de estos fármacos presentes en las aguas de Galicia. Aunque algunas investigaciones sugieren que las consecuencias en adultos son inapreciables, en jóvenes y mayores los efectos pueden resultar más pronunciados debido a la menor capacidad para eliminar estos compuestos de su cuerpo.

“En otros supuestos, como alergias o embarazos, los posibles efectos podrían ser más importantes”, comentan los autores. No obstante, estas afirmaciones no han podido probarse ya que apenas hay estudios sobre exposición a estos fármacos en aguas de grifo.

Referencia bibliográfica:

Esteban, S et al. Psychoactive pharmaceutical residues in the watersheds of Galicia (Spain). Gac Sanit. 2012;26(5):457–459.

http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-agua-gallega-contiene-concentraciones-detectables-de-ansioliticos-y-antidepresivos

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