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“Queremos obtener un ‘pollosaurio’ a partir de una gallina”

En la entrada La vuelta de los dinosaurios se comentaba la fascinación que han ejercido estos reptiles en la imaginación de escritores, directores y guionistas de cine y televisión. La entrevista siguiente es una muestra más de ello, además de que el protagonista fuera asesor científico de Parque jurásico.

 

Crear un dinosaurio a partir de una gallina, eso es lo que propone Jack Horner (Shelby, Montana, 1946). Este paleontólogo, que participó como asesor científico en la película Parque Jurásico, afirma que bastaría con encontrar algunos genes clave para “convertir” un pollo en un dinosaurio. SINC ha hablado con él aprovechando que está en Madrid para dar una de las conferencias del congreso El ser creativo.

Guillermo García | SINC |

¿Qué le llevó a interesarse por los dinosaurios?

Estoy casi seguro de que nací así. No recuerdo no estar interesado en los dinosaurios. Además, siempre quise tener un dinosaurio como mascota (risas).

Usted y su equipo han intentado recuperar ADN de dinosaurio, ¿qué han conseguido?

Lo hemos intentado muchas veces y nunca hemos conseguido obtener nada de ADN. Se ha conseguido acceder a partes blandas de dinosaurios (vasos sanguíneos), y también se ha buscado en células óseas, pero lo máximo a lo que se ha llegado ha sido a encontrar proteínas.

¿Se podrá obtener alguna vez ADN?

Es posible que el material genético simplemente no dure tanto como para llegar hasta nuestros días, aunque continuaremos buscando…

Y mientras tanto a usted se le ocurrió crear un dinosaurio a partir de una gallina…

Los dinosaurios no se han extinguido, no hace falta crear uno porque ya los tenemos, las aves son dinosaurios. Para crear dinosaurios parecidos a los que se extinguieron a partir de una gallina solo hay que revertir los procesos genéticos que llevaron a los dinosaurios a convertirse en aves, y obtener así un pollosaurio. Para eso hay que encontrar los genes responsables de procesos como por ejemplo el hecho de que durante el desarrollo embrionario las gallinas pierdan la cola.

¿Por qué crear un dinosaurio?

Porque pueden ayudar a saber más sobre la evolución y sobre el desarrollo e incluso contribuir a importantes avances médicos. Y porque quiero uno.

“Los dinosaurios no se han extinguido, no hace falta crear uno porque ya los tenemos, las aves son dinosaurios”

¿Qué opina de las posibles implicaciones éticas?

No creo que existan implicaciones éticas. El ser humano ya ha alterado genéticamente muchas plantas y animales. Realmente no es diferente de cambiar características animales mediante cruzamientos convencionales.

¿Qué siente cuando encuentra un fósil?

Mi oficina es el campo, el trabajo de un paleontólogo consiste en buscar, por eso es muy excitante para mí cuando encuentro un fósil de dinosaurio, y en ese sentido he tenido mucha suerte.

¿Cuál ha sido el descubrimiento más importante para usted?

Mi descubrimiento favorito fue encontrar los primeros embriones de dinosaurios encontrados en el mundo.

Usted fue el asesor científico de Parque Jurásico, ¿cómo fue su experiencia trabajando en una película?

Trabajar con Steven Spielberg fue muy divertido, pero no cambiaría mi trabajo por el suyo porque pienso que buscar dinosaurios e investigar sobre ellos es el mejor trabajo que puede existir en el mundo.

¿De qué manera contribuyó en la realización de la película?

Mi trabajo fue asegurarme de que la recreación de los dinosaurios fuera lo más precisa posible, basándome en mi conocimiento científico.

¿Qué le parece Alan Grant, el protagonista de Parque Jurásico inspirado en usted?

Me alegré mucho de que mi personaje no fuera devorado por un T. rex

Michael Crichton fue el primero que imaginó la posibilidad de resucitar a los dinosaurios, ¿será usted el primero en llevar esa ficción a la realidad?

Eso espero.

http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Queremos-obtener-un-pollosaurio-a-partir-de-una-gallina

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Escuchando el lenguaje de las plantas: La estatua del jardín botánico (Radio Futura) y la contemplación de la naturaleza

Conseguir un sitio y un momento en la naturaleza donde pararse y contemplar el espectáculo, pensar en los problemas y encontrarse consigo mismo, rezar, meditar o simplemente sentir el lugar, son actividades que el ser humano ha practicado desde muy antiguo. Y no sólo significa apartamiento: desde el propio balcón, en el jardín o patio de la casa, en cualquier parque, desde el coche, en un paseo, la contemplación de los fenómenos naturales está casi siempre muy a mano; sólo bastará dejar la prisa habitual y pararse un momento, tal vez unos pocos segundos.

La estatua del botánico es una canción que habla, en una letra tan corta como sencilla, profunda y rica en imágenes y sugerencias, de todas estas cosas. Creada e interpretada por Radio Futura, uno de los grupos más interesantes que ha dado la música española, representa como pocas el pop inteligente, la posibilidad de hacer canciones “ligeras” bien cantadas y tocadas, y con letras de calidad. No en vano los 80 del siglo pasado son considerados como la década de oro del pop español, aunque muchas de las manifestaciones artísticas del momento cumplieran fielmente aquello de “divertido, divino y superficial” (Rufino, de Luz Casal); pero incluso Espiando a mi vecina, de Un pingüino en mi ascensor, tiene resonancias contemplativas y existenciales, aunque de un cariz muy divertido y diferente.

Siguiendo una estética muy de la época y en un momento en que los vídeos musicales eran algo todavía reciente, lo cual permitía bastante elaboración, el vídeo de La estatua del jardín botánico presenta alguna imagen impactante, como la de ese jardinero/mecánico quemando una planta con un soplete, o lo que podría ser un botánico rampante o técnico medioambiental intentando grabar a las plantas hablando… a base de golpes. Tal vez la parte más reveladora sea ésta:

Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas.
Y he aprendido a esperar sin razón.

Santiago Auserón, el líder del grupo y compositor de la canción, que es licenciado en filosofía, quizá supiera por Julián Marías (Breve tratado de la ilusión) que el español es el único idioma en el que la palabra “ilusión” tiene también un sentido positivo (“no me llames iluso / por tener una ilusión”); escuchar el lenguaje de las plantas sería, desde luego, el gran logro de muchos botánicos y contemplativos; y esperar sin razón (la esencia, en el fondo, de la contemplación) casi suena a herejía, en estos tiempos de estrés y carreras aceleradas hacia todas y ninguna parte.

LA ESTATUA DEL JARDÍN BOTÁNICO

(Radio Futura, 1982)

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación

Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón

Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas
Y he aprendido a esperar sin razón

Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua

Para saber más sobre “La estatua del jardín botánico”, véase: Últimos años con Hispavox: La estatua del jardín botánico

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Fin de semana de ciencia y cine: Aeon Flux

La ciencia ha servido de argumento muy bien aprovechado en libros y películas (e incluso canciones: ahí está la bellísima Estatua del Jardín Botánico, de Radio futura). Es verdad que el término “ciencia-ficción” lleva a pensar que se trata de algo fantástico, cuando en realidad la propia expresión trae consigo un pequeño fallo: al traducir al español la expresión original inglesa science-fiction, se hizo a mocosuena, ya que la traducción más adecuada sería “ficción científica”.

En ocasiones, los planteamientos han estado muy próximos a la ficción absoluta, mientras que en otras, han sido de una cercanía perturbadora.

Desde las novelas de Julio Verne (Viaje a la luna, 20.000 leguas de viaje submarino) y H.G. Wells (El hombre invisible o La máquina del tiempo) hasta las películas más actuales como Parque Jurásico o Gattaca, estas obras han seguido básicamente dos caminos, que en algunos casos se han dado juntos: la anticipación o predicción de lo que sería el futuro y el planteamiento de realidades difícilmente plasmables pero con unos cuestionamientos éticos muy actuales.

Así, Aeon Flux, la película con que iniciamos la serie de filmes y obras recomendadas sobre la ciencia está ambientada en el futuro, y pone sobre la mesa el tema tan polémico de la clonación de humanos.

En un futuro post-apocalíptico, después de que un virus ha eliminado el noventa y nueve por ciento de la población de la Tierra en el año2011, la historia se desarrolla en el año 2415, los sobrevivientes viven en Bregna, una ciudad-estado amurallada, que es gobernada por un congreso de científicos. Æon Flux es una asesina miembro de la Monicans, traducido al español como monicanos, una organización rebelde clandestina que se comunican telepáticamente mediante el uso de pastillas, y que son dirigidos por el Controlador. Después de una misión para la destrucción de una estación de vigilancia, Aeon llega a casa y encuentra a su hermana asesinada, supuestamente confundida con una Monican. (De Wikipedia)

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La vuelta de los dinosaurios

La posible supervivencia de dinosaurios ha sido el argumento de libros, películas y series de televisión de la más variada calidad y fortuna.

La primera película que se reconoce en tratar el tema fue El mundo perdido (The lost world, 1925) basada en la novela del mismo título de un autor al que, en principio, no se esperaría interesado en estos temas: Arthur Conan Doyle. Sin embargo, Doyle ya había escrito una historia de terror en El sabueso de los Baskerville, y en los últimos años de su vida sería un asiduo aficionado a las prácticas de espiritismo.

La película tiene una trama tan sencilla como repetida desde entonces: una expedición británica al Amazonas descubre dinosaurios. Se vuelven a Londres con uno de ellos, que se escapa y causa el terror en la ciudad.

(picar en la imagen para ver la película)

Formidablemente realizada, no es casualidad que algunos de los que trabajaran en ella lo repitieran después en lo que quizá sea el clásico  del género por excelencia: King Kong.

Pasarían décadas hasta que otra película sobre este tema volviera adquirir una notoriedad igual o mayor: Parque jurásico (Jurassic Park, 1993), dirigida por Steven Spielberg y basada en la novela de Michael Crichton publicada tres años antes. El filme sería un gran éxito en taquilla, realizándose tres secuelas del mismo (la cuarta está sin estrenarse). Pero además caló profundamente en el imaginario colectivo: Crichton y Spielberg ponían sobre el tapete la posibilidad de que, con los avances de la ciencia, pudieran re-crearse dinosaurios a partir muestras de su ADN.

Así, hoy mismo aparece esta noticia sobre unos científicos australianos que no tienen problema en reconocer:

“Hemos estado permanentemente afligidos por el mito creado por ‘Parque Jurásico’ (filme de Steven Spielberg) desde principios de 1990”

Los dinosaurios no pueden ser «resucitados» a través de su ADN

Científicos australianos descubrieron que el ADN no sobrevive más de 6,8 millones de años y por eso es “sumamente improbable” la extracción de material genético de los dinosaurios, que desaparecieron hace 65 millones de años, informó hoy la prensa local

“Hemos estado permanentemente afligidos por el mito creado por ‘Parque Jurásico’ (filme de Steven Spielberg) desde principios de 1990”, dijo Mike Bunce, uno de los científicos que participaron en esta investigación al diario Sydney Morning Herald (SMH) al comentar el estudio que derriba estas creencias.

La película de Spielberg avivó la creencia de que el ADN de los dinosaurios se podía extraer de mosquitos preservados durante millones de años en el ámbar y reconstruir así los cromosomas para reproducir a los grandes reptiles de la era mesozoica. Para conocer la viabilidad del experimento, Bunce y su colega Morten Allentoft decidieron estudiar el periodo de supervivencia del ADN a partir de los restos de 158 moas, unas aves gigantes neozelandesas extintas.

Los investigadores descubrieron que el total del ADN de los restos de los moa se redujeron a la mitad en un período de 521 años cuando se conservaron a una temperatura de 13,1 grados, según la fuente.

Este dato fue extrapolado posteriormente con otros lugares, tomando en cuenta la variación de la temperatura, para analizar “qué sucedería en un ambiente gélido o ligeramente más cálido”, explicó Bunce, cuya investigación fue publicada en la revista científica Proceedings of the Royal Society B.

De ese modo, los científicos hallaron que el ADN sobrevive en fragmentos óseos durante 6,8 millones de años si se conservan a una temperatura de cinco grados bajo cero, lo que hace inviable resucitar a los dinosaurios.

Sin embargo, el científico australiano acotó que es probable que se pueda extraer una pequeña cantidad significativa de ADN de restos de alrededor de un millón de años de antigüedad conservados en ambientes gélidos y “hacer algo con ellos”.

Por otra parte, existen otras dificultades para extraer el ADN de insectos conservados en ámbar. Por una parte, los insectos tienden a desintegrarse por su estado de descomposición y el ADN suele estar contaminado e incompleto.

http://www.larazon.es/noticia/8722-los-dinosaurios-no-pueden-ser-resucitados-a-traves-de-su-adn

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