El porvenir de mi pasado: la datación presente de lo que nos precedió

Dice César Millán, el famoso Encantador de perros, que la mayoría de sus clientes “viven atrapados en el pasado o en el futuro”, dejando pasar el presente. Sin necesitad de entrar en cuestiones existencialistas ni en alabar el Carpe diem (algo que padre camilo José Carlos Bermejo calificaba de deber ético), averiguar cuándo sucedió algo o en que momento preciso se creó una cosa (un manuscrito, un puente, una canción…) o nació o desapareció otra (un árbol milenario, una especie extinguida…) es una actividad a la que la humanidad ha dedicado no pocas energías.

En este sentido, la ciencia ha aportado una gran cantidad de elementos para una datación fiable, pero no han faltado polémicas en el momento en que se mezclan mitos nacionales, creencias religiosas y conjeturas de todo tipo.

Sábana Santa

(http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Shroud_positive_negative_compare.jpg)

Quizá el caso más conocido sea el de la Sábana Santa o Sudario de Turín. Recoge la entrada de Wikipedia:

«El Sudario de Turín —también conocido como la Síndone, la Sábana Santa o el Santo Sudario— es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas físicos propios de una crucifixión.1 Se encuentra ubicado en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista, en Turín (Italia).

El sudario mide 436 cm × 113 cm. Los orígenes del sudario y su figura son objeto de debate entre científicos, teólogos, historiadores e investigadores. Algunos sostienen que el sudario es la tela que se colocó sobre el cuerpo de Jesucristo en el momento de su entierro, y que el rostro que aparece es el suyo. Otros afirman que este objeto fue creado en la Edad Media.2 La Iglesia Católica no ha manifestado oficialmente su aceptación o rechazo hacia el sudario, pero en 1958 el papa Pío XII autorizó la imagen en relación con la devoción católica hacia la Santa Faz de Jesús.3 En 1988 la santa sede autorizó la datación por Carbono-14 de la sábana, que se realizó en tres laboratorios diferentes, y los tres laboratorios dataron la tela entre los siglos XIII y XIV (1260-1390).4 La Iglesia Católica aceptó la datación realizada5 , sin retirar el culto al objeto por representar algo, de la misma manera que se reza ante una cruz de madera por lo que representa.»

Particularmente interesante es el artículo citado en la nota 3 de la entrada, publicado por la revista Nature en 1989, y titulado Radiocarbon dating of the Shroud of Turin (“Datación por radiocarbono del Sudario de Turín”, P.E. Damon et al.)

Del empleo de métodos científicos para determinar esas fechas trata Orígenes: la datación científica del pasado, del profesor de astrofísica Matthew Hedman.  A él se dedicó una entrada de este blog en noviembre pasado. Por esa razón es recordada aquí, así como que hay un ejemplar disponible en la Biblioteca, con la signatura 551.7 HED ori.

PD. El porvenir de mi pasado es el título de un libro de Mario Benedetti, publicado en Alfaguara.

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